Recuerdo los bocadillos que nos preparaban los mayores de la casa para llevar al cole. ¿Dónde están ahora? En apenas unos años los hemos ido sustituyendo por sándwiches, bollería industrial… No será casualidad entonces que el porcentaje de obesidad infantil siga en aumento.

La merienda es el momento del día en el que los niños deben recuperar energía y ésta debe provenir de alimentos adecuados (fruta, bocatas de atún, tomatitos, zanahorias crudas…) Pero no sólo la merienda tiene importancia a nivel nutricional. Tras hablar con profesores y analizar la alimentación en edades tempranas, llama la atención la cantidad de alimentos blandos que aparecen en la dieta. ¿Esto qué supone?

  1. Un menor desarrollo de la mandíbula ya que el pan de molde necesita una fuerza de masticación mucho menor que el pan de barra tradicional.
  2. Los alimentos blandos se adhieren más a la superficie dental, lo que hace difícil la auto-limpieza de la boca por la propia masticación.
  3. Esta adherencia al diente hace que el pH bucal disminuya, con lo que hay una mayor probabilidad de aparición de caries y otras enfermedades.

Si nos preocupamos por la educación de los pequeños, su alimentación, sus actividades extraescolares… ¡también nos tenemos que preocupar por su correcto desarrollo, y hemos de ser nosotros los responsables de que sea el adecuado!

¡Reivindiquemos los bocadillos de pan tradicional (siempre alternándolo con otros alimentos saludables)!

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