Ambas son frutas con un escaso valor calórico ya que no aportan gran cantidad de Kilocalorías por gramo (unas 42kcal/100gr), además aportan una importante cantidad de fibra que se ve aumentada si se ingieren las “peladuras blancas” (remedio perfecto para el estreñimiento). Las pectinas, un tipo de fibra soluble, está también en cantidades considerables y su función es la disminución de colesterol y glucosa en sangre, y el desarrollo de flora intestinal.

Pero estas dos frutas son conocidas principalmente por su cantidad de Vitamina C o ácido ascórbico, el cual está en mayor cantidad en la naranja (50mg) que en la mandarina (35mg) en 100gr.

Ocurre al contrario con otras vitaminas como el retinol o Vitamina A, aportando las mandarinas por 100gr unos 56mcg de retinol mientras que las naranjas unos 40mcg.

 

¿Por qué son importantes estas vitaminas?

Vitamina C:

– Antioxidante, evita que al hacerse “mayores” las células produzcan sustancias perjudiciales como los radicales libres.

– Es un perfecto reparador de cartílago, músculo y piel. Imprescindible para la regeneración en un herida.

– Sistema inmunitario: protección frente a resfriados u otros patógenos.

El cuerpo no es capaz de sintetizar o almacenar esta vitamina, por lo que es muy importante ingerir cantidades necesarias, siendo la ingesta mínima 70mg/día.

 

Vitamina A:

– Es antioxidante.

– Favorece la buena visión, sobre todo la luz tenue.

– Interviene en la formación y mantenimiento de dientes, huesos y piel.

– Protege el sistema inmunitario.

La ingesta mínima es menor que la vitamina C, unos 800mcg/día. El cuerpo tampoco es capaz de fabricarla.

 

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