¿La falta de olfato (anosmia) y gusto (ageusia) te impide comer bien?

san sarai alonso nutricionistas

La anosmia (falta total de olfato) y, por consecuente, del gusto (ageusia) te hace especial.

Hace un tiempo nadie te había nombrado estas palabras, ni las habías escuchado en la televisión… Hasta ahora, que se han convertido en tu ápice ya que estás sufriendo el contagio por un virus, has tenido un accidente craneoencefálico, te ha aparecido sin un motivo conocido o porque estás envejeciendo. Este ápice puede formar parte de ti durante un tiempo o de forma crónica.

La relación que existe entre el olfato y gusto es muy estrecha. Tratamos al olfato como el primer eslabón, siendo el gusto la consecuencia de la afección del primero. Este sentido (el olfato) es uno de los más primitivos y es curioso que es considerado de los más complejos y desconocidos actualmente. ¿Por qué? Es un mundo muy amplio. 

El olfato tiene la capacidad de relacionar, prevenir, alertar, recordar y generar distintos tipos de sensaciones, entre ellos (junto al olfato) el placer que produce la comida. Cabe destacar que en este artículo nos vamos a ocupar de su relación con la alimentación pero no queremos dejar de dar importancia a la falta de poder recibir olores tan impresionantes como el de una flor; tan emotivos como la piel de un bebé; tan envolventes como el del guiso que preprara tu abuela con todo el cariño; o tan desagradables como una prenda de ropa sucia.

 

Desde que perdí el olfato y gusto no tengo interés por la comida y he dejado de comer. No tengo apetencia, no sé lo que como y todo me sabe igual. Me produce tristeza, no disfruto de la comida.

 

Este testimonio se repite en numerosas ocasiones, también en pacientes oncológicos ya que sufren una distorsión de los sabores o su ausencia. Lo primero que tienes que preguntarte es: ¿qué experimento cuando tengo un alimento en la boca?  ¡Atent@! Hay otros sentidos y otras sensaciones que pueden hacer tu plato igual de placentero. Descubre cuáles son con estos consejos:

      • ¿Notas si es dulce o salado? ¿Amargo o ácido? Pruébalo, saboréalo. La respuesta puede que sea que sí. Esto es señal de que tus papilas gustativas se activan ante determinadas sustancias. El problema llega cuando el cerebro tiene que descifrar el sabor. No es capaz de reconocerlo, puede que estamos tomando un helado que distinguimos como dulce pero no distinguimos si es de chocolate o de nata.  Aprovecha a potenciar tus platos con contrastes: especias, frutas ácidas y dulces, aliños preparados con limón, cacao puro… Presta atención a la calidad de los potenciadores de sabor que utilizas. Ni la sal ni el azúcar son los mejores aliados para tu salud cardiovascular.
      • ¿Te has fijado en la textura de los alimentos? Es infinita: duro, crujiente, cremoso, desmenuzable, tierno, arenoso, pastoso, gomoso, denso, elástico, fibroso, esponjoso, jugoso, grasiento… Te invito a descubrir este otro mundo maravilloso y a experimentar. Será una nueva sensación para tu boca y cerebro. Hará tu plato más atractivo.
      • ¿Te gustan los cambios de temperatura de las comida? Aprovecha a jugar con este punto. Un ejemplo pueden ser los helados, pero no por ello debes de tomarlos poco saludables: existen polos de agua y fruta, y helados caseros (echa un vistazo a helados saludables).
      • Escucha a tu cuerpo, ¿te comunica cuándo está saciado? ¿cuándo tienes el estómago vacío? ¿cuándo has comido de más? Te mandará la señal adecuada en el momento apropiado.
      • Invierte tiempo en decorar los platos, te hará disfrutar de la comida tanto al prepararla como al verla lista para comer. Combina distintos colores (echa un vistazo a la receta arco iris que nosotros proponemos), texturas, tamaños, formas, sabores…
      • Apunta en qué fecha abres los paquetes de comida, cuándo guardaste en el congelador la carne y pescado, cuándo cocinaste la comida de la nevera…Así no tendrás problema en saber si llevan demasiado tiempo y se han deteriorado. Con la mínima duda, tíralo. Tu salud es lo primero.

Como ves, en lugar de mirar a través de la falta de olfato o gusto, mira a través de los otros sentidos. Así no perderás el interés por la comida y te alimentarás adecuadamente.

Recuerda que esto te hace especial, no diferente.

Actualizado Abril 2020

 

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