Hay que asegurar un suficiente aporte de agua, tanto de forma directa como puede ser con las bebidas, como de forma indirecta en el caso de los alimentos. Es un elemento indispensable en nuestro organismo, no hay que olvidar que el 60% del peso corporal total representa la cantidad de agua total con lo que el grado de hidratación influye sobre el bienestar y la salud.

Los líquidos (agua y otras bebidas), proporcionan entre 2,2 y 3 L por día entre mujeres y hombre de entre 19 y 30 años, lo que representa el 81% del agua total ingerida. El 19% restante lo proporciona el agua contenida en los alimentos, por ejemplo las verduras, las frutas.

Es cierto que la cantidad de agua recomendaba viene dada por varios factores y no sólo la edad, el ejercicio físico es un aspecto muy importante y que hay que tener especial cuidado ya que la deshidratación puede estar muy presente.

Si nuestro organismo tiene indicios de una posible deshidratación, activa sus mecanismos y gracias a la acción de una hormona (ADH, hormona antidiurética) somos capaces de sentir esa sensación de sed en la que tienes la necesidad de hidratarte. Importante, ¡este mecanismo no funciona completamente en personas de edad avanzada! Este colectivo prácticamente nunca tienen la necesidad de beber o tomar líquidos, sin embargo su organismo lo sigue necesitando tanto o más que antes. En este caso hay que asegurarse la ingesta mínima, es muy común la deshidratación en estas personas.

Agua, vida

 

EL AGUA COMO ALIMENTO, MITOS.

Es una suerte, el agua ¡no aporta energía, no aporta Kcal!

Existen creencias de que el agua engorda o adelgaza, especialmente en determinados momentos…ES FALSO. Obviamente estamos hablando del agua como tal, si hablásemos de agua con sabores afrutados por ejemplo sí que nos aportarían energía y habría que tener especial cuidado en personas obesas o con sobrepeso.

El dilema de cuándo tomar el agua en las comidas está muy extendido entre la población. Se dice que si se toma durante la comida puede aumentar el valor calórico de los alimentos o puede favorecer a la retención de líquidos. Falso. El agua no aumenta el valor calórico de ningún alimento, es más, tomando una cantidad razonable durante las comidas se favorece al paso del bolo alimenticio por el tracto digestivo.

En todo caso, beber agua justo antes de una comida puede engañar al estómago y llevar a comer menos. De hecho, un ensayo clínico publicado en 2010 partiendo de esta hipótesis que fue presentado en la American Chemical Society en Boston, concluyó que quienes bebieron dos vasos de agua de doscientos treinta mililitros justo antes de una comida consumieron entre setenta y cinco y noventa calorías menos durante esa comida (una cifra, en realidad, muy modesta).

 

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